Pacto de los alcaldes: un reloj que no se detiene

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A solo once años para cumplir con la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, queda mucho por hacer y los gobiernos locales y los ciudadanos deben involucrarse más en el desarrollo sostenible, según sostuvieron varios de los oradores destacados en el último Foro Político de Alto Nivel sobre Desarrollo Sostenible (HLPF) celebrado en Nueva York. También se advirtió en la conferencia que el mundo ya no puede permitirse considerar la agenda y el Acuerdo Climático de París como simplemente voluntarios.


El secretario general de la ONU, António Guterres, dijo en la conferencia anual que el mundo “todavía no está en camino y debe intensificarlo” si quiere alcanzar los 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS) de la Agenda. Así, citó la pobreza extrema, la desigualdad, el desempleo global, la desigualdad de género y el cambio climático como uno de los obstáculos para el éxito. “La evidencia es clara” para Guterres, “el desarrollo no es sostenible si no es justo e inclusivo, y la creciente desigualdad dificulta el crecimiento a largo plazo”. La población mundial está demandando un “cambio transformador que sea justo y sostenible” y los líderes del gobierno deberían usar una próxima lista de reuniones clave de la ONU en septiembre para “poner en marcha una década de entrega y acción para las personas y el planeta”, dijo. El HLPF se reúne anualmente para revisar el progreso hacia el logro de los objetivos de la Agenda 2030.


La presidenta de la Asamblea General, María Fernanda Espinosa, al inaugurar el Segmento Ministerial de la conferencia, dijo que el reloj no se detiene para alcanzar las metas: “Tenemos once años para cumplir”.

En el Pacto Europeo de los Alcaldes para el Clima y la Energía se agrupan miles de gobiernos locales que de forma voluntaria se comprometen a implantar los objetivos en materia de clima y energía de la UE. Entre ellos se encuentran más de treinta municipios de Canarias que fueron mostrando su adhesión paulatinamente a este pacto, cuyo nacimiento tuvo lugar en 2008 en Europa con el propósito de reunir a los gobiernos locales que, voluntariamente, se comprometieron a alcanzar y superar los objetivos de la UE en materia de clima y energía.


La iniciativa no solo introdujo un enfoque innovador en las acciones relacionadas con el clima y la energía, sino que su éxito superó enseguida todas las expectativas. La iniciativa incluye ahora más de 7.000 autoridades locales y regionales de 57 países que aprovechan los puntos fuertes de un movimiento que involucra a múltiples actores y cuenta con el apoyo técnico y metodológico de oficinas dedicadas. El Pacto Mundial de los Alcaldes aprovecha la experiencia obtenida durante los últimos ocho años en Europa y en las regiones circundantes, y desarrolla los factores clave del éxito de la iniciativa: su gobierno desde las bases, su modelo de cooperación a varios niveles y su patrón de actuación directamente impulsado por el contexto.


Los firmantes del Pacto comparten una visión común para 2050: acelerar la descarbonización de sus territorios, fortalecer su capacidad para adaptarse a los impactos ineludibles del cambio climático y conseguir que sus ciudadanos disfruten de acceso a una energía segura, sostenible y asequible.

Las ciudades firmantes se comprometen a actuar para respaldar la implantación del objetivo europeo de reducción de los gases de efecto invernadero en un 40 % para 2030 y la adopción de un enfoque común para el impulso de la mitigación y la adaptación al cambio climático. Para traducir su compromiso político en medidas y proyectos prácticos, los firmantes del Pacto se comprometen a presentar, en los dos años siguientes a la fecha de la decisión de su consejo local, un Plan de Acción para el Clima y la Energía Sostenible (PACES) en el que se esbocen las acciones clave que se pretende acometer.


El plan incluirá un Inventario de Emisiones de Referencia para realizar el seguimiento de las acciones de mitigación y una Evaluación de los Riesgos y Vulnerabilidades Climáticos. La estrategia de adaptación puede formar parte del PACES o elaborarse e incorporarse en un documento de planificación independiente. Este valiente compromiso político marca el inicio de un proceso a largo plazo en el que las ciudades se comprometen a monitorizar la implantación de sus planes cada dos años. A día de hoy, ya son más de 9.600 municipios los adheridos, de 59 países y que agrupan a más de 320 millones de habitantes. El 80 por ciento de ellos no supera los 250.000 habitantes, lo que demuestra que las acciones por el clima no son asunto de las grandes urbes, sino que es preciso llevar estas políticas hasta las más pequeñas poblaciones.

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